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4 claves para la vida sana de nuestras mascotas

En nuestra sociedad está cada vez más arraigado el concepto de vida sana: nos preocupamos por lo que comemos, hacemos deporte, cuidamos nuestra imagen, nos gusta sentirnos sanos, etc.

En el caso de nuestros animales parece que esta visión también se va extendiendo poco a poco, pero aún son muchas las personas que no son conscientes (muchas veces por falta de conocimiento o mala información) de la importancia de la alimentación, el ejercicio, la higiene y el mantenimiento de la salud como pilares básicos para que nuestros perros y gatos gocen de una vida larga, sana y de calidad.

La alimentación, un reflejo de nuestro estado de salud

Los perros y gatos son animales carnívoros por naturaleza, todo en ellos está diseñado para el consumo de carne: sus dientes, su aparato digestivo, su fisonomía de animal cazador (sobre todo el gato), etc. Por este motivo, su alimentación debe basarse en una fuente suficiente de proteína animal de calidad, y para ello tenemos que saber comparar y elegir entre todos los piensos que nos ofrece el mercado.

De forma general, podemos asegurar que la gran mayoría, por no decir todos, de los productos nutricionales que nos venden en supermercados es lo suficientemente bueno como para que nuestros perros estén bien alimentados. En su mayoría están compuestos por cereales, subproductos animales y grasas, en vez de por proteína animal de calidad, así que los convierte en piensos que lejos de nutrir a los animales, les producen a la larga enfermedades como obesidad, insuficiencias renales, alergias, etc. Siempre debemos leer el etiquetado, para así conocer la composición del alimento de nuestros animales y asegurarnos de que el producto que les ofrecemos es de una calidad aceptable. 

Actividad y socialización para combatir la obesidad y los problemas de comportamiento

Los perros necesitan paseos adecuados a su edad, raza, estado de salud y nivel de actividad. Muchas veces por falta de tiempo no les damos la posibilidad de disfrutar del paseo todo lo que necesitan y sobre todo en animales jóvenes y/o activos este déficit de ejercicio y estímulos deriva en problemas tanto físicos (tendencia a engordar) como de comportamiento. Para los perros, la relación con el entorno es básica, y negarles la interacción con los demás individuos de su especie, puede derivar en problemas a la hora de relacionarse, miedo, inseguridad, agresividad, y ciertos comportamientos relacionados con una pobre socialización.

Muchas veces, no es una cuestión de contar los minutos que dedicamos a salir a la calle con nuestro perro, sino de preguntarnos si durante ese tiempo, sea 15 minutos o una hora, nuestro perro está disfrutando. Un paseo con correa corta, con tirones, en el que nuestro perro no se relacione, no se le permita olfatear, y solo sirva para hacer sus necesidades y en cuanto eso ocurra, subir de nuevo a casa, no puede considerarse una actividad positiva para el perro.

Lo ideal son varios paseos al día, en los que vaya con correa larga (mínimo dos metros), evitando tirones, pudiendo olfatear todo aquello que desee (para así reducir el estrés o ansiedad, y de paso estimular su mente), con ratos de juego con otros perros que le permita aprender señales, correr, fortalecer su musculatura y quemar energía para no crear una tendencia a la obesidad, incluso si tuviéramos cerca alguna zona de campo o vallada para que pueda disfrutar suelto, sería aún mejor.  

La higiene, un factor clave de la salubridad

Las rutinas de higiene son primordiales en la vida de un animal sano. Al igual que nosotros tenemos ciertas acciones automatizadas en nuestras rutinas diarias, como lavarnos los dientes, ducharnos, cortarnos las uñas, limpiarnos los oídos… ellos también requieren de ciertos cuidados similares, como:

Cepillarles el pelo con cierta frecuencia para quitarles el pelo muerto y que transpire mejor su piel.

Limpiarles los oídos con productos óticos para evitar la suciedad y posibles infecciones.

En el caso de los perros, lavarles con cierta frecuencia con champús de calidad (los gatos se lavan solos, salvo casos muy excepcionales) y cortales el pelo a los perros que lo requieran por su tipología de cuero cabelludo.

Cortarles las uñas para evitar posible desequilibrios posturales en la pisada que puedan afectar a sus articulaciones.

Mantener su higiene dental para evitar problemas de sarro y enfermedad periodontal.

El veterinario, nuestro principal aliado para proteger a nuestro compañero

Nadie puede asegurarnos el buen estado de salud de nuestros animales mejor que el veterinario. Llevar siempre al día el protocolo de desparasitación (tanto interna como externa) y de vacunación, anotar el peso en cada visita para tener un registro al que acudir si notamos que empieza a coger gramos de más, cuidar las articulaciones, la piel, los oídos, o prestar atención a enfermedades asociadas a la edad en animales geriátricos, son solo algunas de las formas en que ayudaremos a nuestro perro o gato a tener un cuerpo sano que le permita vivir muchos años a nuestro lado.

Si amamos a nuestros animales como un miembro más de nuestra familia, tal y como debe ser, nunca debemos restar importancia a estos puntos clave de la salud de nuestros mejores amigos, ya que los resultados son muy beneficiosos para su calidad de vida y para que estén más años a nuestro lado.