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Claves para saber si un pienso es bueno

Actualmente estamos muy acostumbrados a escuchar que una buena alimentación es fundamental para una buena salud, así que no debe extrañarnos el hecho de que cada vez esté más en auge ese concepto en el mundo de los animales de compañía.

Desde que los perros y gatos empezaron a vivir con los seres humanos, siendo considerados como uno más de la familia, su alimentación cambió de las sobras que se le daban en el campo a formulaciones específicas que en principio cubrían todas sus necesidades energéticas.

Se extendió el uso del pienso seco como principal alimento, apareciendo cada vez más marcas y gamas, incluidas las de prescripción veterinaria para casos específicos de enfermedad.

En los últimos años, ha cobrado protagonismo una nueva forma de entender la alimentación de nuestros animales, y cada vez miramos más el etiquetado para asegurarnos de que el pienso que ofrecemos a nuestros compañeros es realmente de calidad. Por desgracia, son muchos los piensos que lejos de ser un buen alimento, se convierten más bien en el principal factor predisponente de enfermedad: obesidad, alergias, insuficiencias renales, intolerancias digestivas, problemas óseos, etc, son habitualmente derivados de una mala alimentación.

Pautas para saber si el pienso de nuestra mascota es bueno

Lee el etiquetado

El etiquetado de los ingredientes viene en orden decreciente según cantidad, así que los primeros ingredientes serán los predominantes. Estos primeros ingredientes siempre deberían ser carne o pescado, e indicados como productos frescos o deshidratados, ¡nunca como subproductos ni harinas! y por supuesto, tiene que especificar de qué especie. Cuantas más variedades de fuentes principales de alimentación se incluyan, mejor es el pienso. Por ejemplo, un pienso que contiene carne fresca de pollo, ternera y cordero será equilibrado.

Productos que te podrías comer tú

Un factor importante en el que fijarse es comprobar que en el etiquetado se especifica que los ingredientes utilizados son aptos para el consumo humano. Esto es fundamental si queremos que nuestros perros o gatos coman alimentos de calidad y que hayan pasado todos los controles sanitarios necesarios, de esta forma evitaremos que sus fuentes de alimento puedan ser carnes de animales enfermos, cadáveres descompuestos, picos, plumas, pezuñas, huesos y demás subproductos que no nos interesan.

Una vida libre de cereales

Por su naturaleza de carnívoro, un pienso para perros o gatos siempre debería estar libre de cereales. Si al leer la etiqueta comienza por maíz, trigo, o cualquier cereal, no es un pienso de calidad. Estos productos suelen ser añadidos para abaratar costes, y además son de difícil asimilación para los animales, además de ser alérgenos, así que totalmente desechable un pienso que lleve esta composición. La única fuente de grano aceptable es el arroz.

Las verduras, frutas… son un punto a favor para el alimento de los perros

En el caso de los perros, que son carnívoros, pero no estrictos como los gatos, ingredientes como verduras, frutas, cebada o legumbres constituirán un punto a favor de ese pienso.

Echa a los subproductos de sus vidas

Es muy habitual encontrar subproductos en el etiquetado, pero un buen pienso no debería incluir subproductos de ningún tipo.

Descarta los conservantes químicos

No deben incluir conservantes químicos. Si el pienso incluye alguno descártalo inmediatamente. Además, el color del pienso nos puede dar pistas, muchos de los que se venden en supermercados son de múltiples colores, y eso ya nos puede servir como indicador de la baja calidad del pienso.

“El color artificial en los alimentos es un indicador de la baja calidad del pienso.”

¿Horenado o extrusionado?

Si la etiqueta nos indica que es un pienso horneado, siempre será mejor que uno extrusionado, en el cuál las concentraciones de alimento se reducen.

Hay otros ingredientes que pueden venir incluidos como suplemento en el pienso y que indican buena calidad. Estos ingredientes se añaden según necesidad, y son la grasa de pollo (omega 6), la grasa de pescado (omega 3), semilla de lino (omega 3), aceite de girasol (omega 6), ácido linoléico (omega 6), salvia, biotina, romero, yuca, glucosamina, condroitín sulfato, o vitamina E, entre muchos otros.

Al igual que nosotros debemos preocuparnos por nuestra alimentación, es importante estudiar lo que comen nuestros animales, sean perros, gatos, conejos, hurones…, una mala alimentación puede derivar en enfermedades graves e, incluso, en un acortamiento de sus vidas. Así que a partir de ahora, con estos consejos, detente un minuto a leer los ingredientes del pienso de tu mejor amigo.

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