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Síntomas de un gato estresado

Los gatos son animales muy sensibles a los cambios y alteraciones del entorno, por muy leves que sean. Aunque hay gatos que tienen mayor capacidad de adaptación, son muchos los que lo viven de una manera muy estresante, y por ello hay que saber entenderles, ayudarles, e intentar corregir la causa que les está provocando ese malestar.

Como comentábamos, no hace falta que sea un gran cambio (como una mudanza) para que a nuestro gato la situación le estrese, a veces ni nos damos cuenta porque puede ser algo tan sencillo como cambiar un mueble de sitio, mover su arenero, o incluso ser provocado por nuestro propio estado de ánimo. Por eso, ante cualquier síntoma de malestar, debemos abrir los ojos y observar a nuestro gato, así como pararnos a pensar qué pequeños (o grandes) cambios han podido ocurrir recientemente que justifiquen el comportamiento de nuestro gato.

Además, la forma de gestionar las situaciones que alteran el equilibrio de los gatos depende del carácter del animal. Un gato miedoso, tímido, o demasiado asustadizo, puede llegar a vivir siempre en estado de alerta, no descansando de ese estado y llegar al agotamiento por estrés, lo que se traduce en enfermedad.

Otros gatos más sociables y equilibrados pueden no sentirse afectados por los cambios, o quizás solo en situaciones puntuales, como cuando tenemos visita, el timbre de la puerta, el viaje al veterinario, pero en cuanto esos desencadenantes desaparecen, vuelven a ser ellos mismos.

¿Y cuáles son los factores más frecuentes que derivan en estrés?

El propio ambiente del gato. El lugar donde se encuentra el arenero, la comida, cambios que se puedan producir en la disposición de ellos, alteración de rutinas, no tener lugares donde estar tranquilo, malas relaciones con otros gatos, o las personas con las que comparten espacio (su estado de ánimo, su forma de relacionarse con los gatos, el no dejar que el gato se exprese tal y como es, etc) pueden afectar de forma negativa.

Cambio de entorno. Una mudanza supone tener que descubrir un lugar totalmente nuevo, sin sus feromonas, que son las que le hacen sentir cómodo. Además, hay caos de muebles sin colocar, cambian sus lugares de eliminación de excrementos, el lugar donde se alimenta, etc.

Viajes. Ya sea un trayecto corto, como ir al veterinario, o largo por vacaciones, puede convertirse en un momento de tensión. Hay gatos que solo con ver el transportín, se ponen nerviosos, tienen que entrar en un espacio pequeño y cerrado, salir a la calle, montar en el coche, y llegar al destino. Demasiadas cosas juntas, ¿verdad?

Llegada de un nuevo miembro a la familia. Cualquier nuevo miembro, ya sea un bebé, un perro, otro gato, etc, desata curiosidad y a la vez nuevos olores, sonidos y cambio de rutinas que requieren de una adaptación para el gato que ya se encuentra en el hogar.

El veterinario. A la visita en sí al veterinario hay que añadir el transporte a la clínica y todo lo que conlleva. En la clínica hay más animales, muchos olores, situación de tensión, miedo, animales enfermos, gente desconocida, y todos esos factores favorecen la ansiedad.

Estancia en residencias o protectoras. Aunque son estancias temporales, el hecho de verse fuera de su hogar, rodeado de más gatos que han pasado por la misma situación, incluso existiendo malas relaciones entre ellos, es una situación muy estresante. En el caso de protectoras, además hay que sumarle la situación de maltrato, enfermedad y desconcierto con la que llegan al centro.

Enfermedad. Ante el malestar puede producirse una pérdida del equilibrio natural, ansiedad, dolor, disminución de capacidades, falta de apetito, evacuaciones anormales, etc. Orinar y/o defecar pueden ser síntomas de enfermedad, pero también en muchos casos de problemas de comportamiento, y hay que estar muy atentos para determinar la causa.

¿Y cuáles son los síntomas de estrés en los gatos?

Como hemos comentado un poco más arriba, uno de los principales síntomas de estrés en el gato es orinar fuera de su arenero. Cuando esto ocurre indica que algo no va bien, así que hay que prestar especial atención.

Siguiendo con la eliminación inadecuada, podemos encontrar el hecho de que el gato defeque fuera del arenero. Igual que la orina, puede deberse a problemas físicos, pero si en casa hay conflicto entre gatos, miedo, incluso si hemos cambiado el tipo de arena, o la bandeja, puede deberse a ello.

Excesivo marcaje por frotamiento y arañazos. De esta manera, el gato deja sus feromonas por las superficies, ocurre en situaciones de mucho estrés.

En casos muy graves de estrés podemos observar comportamientos obsesivos, como lamido excesivo, estereotipias, autoagresión, y pica.

Pérdida de pelo y caspa. Se aprecia mucho en el veterinario, pero normalmente remite al llegar a casa, el gato ya está en su ambiente, se acicala y termina el problema.

Otros síntomas de estrés pueden ser vocalizaciones excesivas, agresividad, fobias, miedos, hiperactividad o trastornos alimentarios.

Y por último, aunque no menos importante, si surge algún problema que no sepáis como gestionar, no dejéis pasar el tiempo, contactar con un especialista contrastado en comportamiento felino para que os asesore.

 

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