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La mejor época para protegerse de la Leishmaniosis

Ya es Febrero. Los días comienzan a ser más largos y en cuanto nos queramos dar cuenta estaremos en plena primavera. Además de un mejor tiempo, días más soleados, ganas de disfrutar de la naturaleza, y demás características típicas de esta época, ¿qué llega cada año con el buen tiempo?…

…¡Los parásitos que pueden comprometer la salud de nuestros animales!

Es nuestra obligación como responsables de nuestros perros, velar por su protección y cuidado, así que no podemos olvidar que para protegerles contra los parásitos externos más habituales, es fundamental la prevención.

No solo son parásitos como las pulgas, garrapatas o piojos los que pueden afectar a los perros, sino que también hay insectos portadores de parásitos más pequeños que pueden producir enfermedad al inocular el parásito en el cuerpo del animal.

Este es el caso del flebotomo portador del parásito de la leishmanionis canina, un insecto de muy pequeño tamaño cuyo periodo habitual de actividad comprende de abril a octubre, aunque con el aumento de la temperatura ambiental, este periodo puede prolongarse. Además, las zonas endémicas de leishmaniosis se están viendo alteradas y ampliadas, por lo que cada son más zonas del planeta las que cuentan con la presencia del flebotomo.

¿Y cómo podemos prevenir la leishmaniosis?

Son varias las formas de proteger a nuestros perros frente a la enfermedad, y todas son complementarias, a más protección, menos posibilidades de adquirir y desarrollar la leishmaniosis.

Es aconsejable evitar los paseos con el perro al anochecer, momento de mayor actividad de los flebotomos, y que el perro pase la noche en un jardín o patio. Además, hay que evitar la acumulación de materia orgánica (como por ejemplo hojas secas), ya que resulta buen sitio para que los flebotomos críen.

Estas precauciones por sí solas no son suficientes y resulta de vital importancia tomar medidas específicas de protección individual en cada perro. Con esto nos referimos a la aplicación regular de antiparasitarios externos, ya sea en pipeta o en collar, y en la inmunización mediante la vacunación.

 

 

Los antiparasitarios y vacunación ofrecen protección de maneras diferentes: con los primeros evitamos que los flebotomos piquen a los perros y los infecten, y con los segundos se busca que el perro no desarrolle la enfermedad si no se ha podido evitar la picadura y ha sido infectado. Así que utilizar ambas medidas de protección, sería el ideal en la lucha contra la leishmaniosis canina.

No podemos olvidar que cuanto mayor sea el número de perros protegidos, menor será la tasa de transmisión y, por tanto, el riesgo de infección para la población canina en general, así que no olvides que el buen tiempo está ya muy cerca, ¡comienza la época de mayor protección frente a la leishmaniosis.