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¿Qué es la leishmaniosis canina?

La leishmaniosis canina es una enfermedad infecciosa producida por un pequeño parásito transmitido por la picadura de un flebotomo, llamado vulgarmente mosca de la arena. También puede ser contagiada a personas, pero nosotros tenemos un sistema inmunológico más resistentes frente a este enfermedad.

Síntomas de la leishmaniosis canina

Los síntomas de la leishmaniosis canina no son siempre evidentes, pero los signos de alarma habituales son:

  • La caída abundante del pelo, especialmente alrededor de los ojos, nariz y orejas.
  • Nuestro perro puede sufrir una reducción drástica de peso, aunque no acompañadas de la pérdida del apetito.
  • Tienden a surgir úlceras en la piel, con especial atención a la cabeza y las zonas de apoyo en el suelo.
  • Puede aparecer un crecimiento anormal de las uñas.

Los órganos internos también pueden quedar afectados y, en algunos casos, causa anemia, artritis y una enfermedad renal grave.

Si crees que tu animal tiene varios de estos síntomas, acude a tu clínica veterinaria para que puedan estudiar su caso.

¿Cómo intentar prevenir la enfermedad?

Debemos partir de que ninguna herramienta es 100% eficaz frente al flebotomo, pero el uso conjunto de los productos existente en el mercado nos pueden ayudar a proteger a nuestro perro lo máximo posible. Por ello debemos utilizar preventivos de calidad, siempre estando asesorados por nuestro veterinario de confianza:

  • Con pipetas antiparasitarias de calidad que protejan frente a los flebotomos.
  • Con collares antiparasitarios eficaces que complementen la protección.
  • Con la vacuna de las leishmaniosis canina.

Así mismo, en las zonas endémicas, debemos aumentar la precaución y ser todavía más precavidos:

  • En la época de más auge del flebotomo, alojar a nuestro perro siempre en casa, no dejarle salir al jardín constantemente.
  • Evitar las zonas húmedas en nuestros paseos y excursiones
  • Usar mosquiteras e insecticidas ambientales para evitar el acceso del flebotomo.
  • Reducir las emisiones de luz, ya que se siente atraídos por éstas.

Mi perro tiene leishmaniosis, ¿Qué hago?

Primero y ante todo, no desesperes, aunque la leishmaniosis es una enfermedad crónica, que dependiendo del caso puede ser bastante grave, hay tratamientos específicos desarrollados para aumentar las posibilidades de mejorar significativamente la sintomatología del animal.

A pesar de ello, no debemos olvidar que un perro que tiene leishmaniosis deberá ser controlado durante toda su vida por el veterinario para evitar recaídas, ya que es una enfermedad que se puede controlar, pero no desaparecer.

“Muchos animales tienen una buena calidad vida,  a pesar de sufrir la enfermedad.”

Una vez diagnosticada la leishmaniosis, se deberá llevar a cabo un tratamiento intensivo de un mes. La medicación puede ser inyectable o en forma líquida para mezclar con la comida. Pasados 30 días, el perro deberá seguir con un tratamiento complementario consistente en la toma diaria de comprimidos vía oral durante 6 o 12 meses. 

En el vídeo del post, diversos profesionales de prestigio, entre los que se encuentran veterinarios, médicos y investigadores, nos ayudan a comprender mejor la enfermedad, como se contagia, la prevención y sus tratamientos.