Follow us on Social Media
Back

Ansiedad por separación en perros

Entre los problemas de comportamiento más frecuentes entre nuestros perros se encuentra la denominada ansiedad por separación. Es una situación bastante grave, la cuál es fundamental saber prevenir, y en caso de que se produzca, saber tratar para que nuestro perro pueda canalizar y disminuir esa ansiedad.

Es de especial importancia tener en cuenta la posibilidad de que este comportamiento aparezca en el caso de cachorros, animales adoptados, después de un cambio de rutinas (por ejemplo, tras unas vacaciones en las que hemos estado todo el día con nuestro perro y de nuevo pasa a quedarse solo mientras trabajamos), o en cambios de ambiente, como en una mudanza.

Este tipo de comportamiento se produce cuando el perro se separa de su propietario, no siempre nuestro perro puede acompañarnos allá donde vamos, y esa situación de quedarse solo en casa le crea una sensación de ansiedad que se manifiesta de diversas formas:

Cuando vamos a salir de casa, incluso cuando nos estamos preparando para marcharnos, el perro muestra síntomas de inquietud, nerviosismo y angustia.

Es habitual encontrar conductas destructivas, como desperfectos en muebles, paredes, ventanas, sofás, camas, objetos rotos, etc. El animal quiere localizar a su humano, así que intenta encontrar una vía de escape a través de puertas, paredes y ventanas, siendo incluso peligroso para él.

Los lloriqueos, ladridos, incluso aullidos de forma continuada mientras el propietario se encuentra fuera de casa, son habituales.

Algunos perros con este problema orinan y defecan dentro de casa, aunque hayan salido a la calle poco antes de la marcha de sus propietarios.

Cuando regresamos a casa, el recibimiento es exagerado. En el reencuentro se muestran muy excitados, con muestras de cariño y afecto desproporcionadas, incluso puede escapárseles unas gotitas de pis de la emoción.

Aunque son menos frecuentes, hay otros síntomas que también pueden estar relacionados con la ansiedad por separación, como hiperventilación, lamido excesivo, hipersalivación, anorexia (el perro no come en ausencia del propietario), o diarreas y vómitos.

¿De qué manera podemos prevenirla?

Si tenemos pensado incorporar un nuevo miembro a la familia, sería interesante disponer de varios días libres para estar con él en su adaptación. Comenzamos dejando al perrito solo por espacios muy cortos de tiempo, incluso no siempre hace falta salir de casa, si no que dejarle solo en una habitación sería suficiente (acompañado de su juguete favorito es aún mejor). Empezamos por entrar y salir, y vamos alargando el tiempo poco a poco, 5 minutos, 10 minutos, 15, etc. Seguramente en nuestra ausencia escuchemos lloriqueos, es algo totalmente normal, en cuanto pase el tiempo que habíamos marcado, volveremos con él. Este ejercicio hay que repetirlo varias veces al día, siempre actuando con normalidad.

Una vez que el perro es capaz de quedarse solo en una habitación, sin síntomas de ansiedad, por un tiempo de más de media hora, empezamos a hacer salidas más largas a la calle, e igualmente vamos aumentado los minutos según veamos que el perro se adapta. Llegará un momento que aprenda que estar solo en casa es algo normal, a lo que no tiene que tener miedo.

Es importante también, que antes de nuestras salidas el perro haya podido satisfacer sus necesidades de comida, haya paseado, etc, así estará más tranquilo, así como proporcionarle algunos juguetes que le gusten y le entretengan.

Si se realiza un buen protocolo, tendremos un perro más equilibrado y feliz, con el que disfrutaremos mucho más de la vida juntos, que es lo que todos queremos hacer con nuestros perros, ¿verdad? Merece la pena dedicar tiempo a esta tarea, así que si estás pensando en adoptar un perro, ten en cuenta estas indicaciones.