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La obesidad en perros reduce su calidad de vida

El sobrepeso y la obesidad van más allá de ser un acúmulo de grasa corporal. Aunque es la patología relacionada con la nutrición más frecuente en la población canina, rara vez los propietarios son conscientes de su importancia y acuden al veterinario por este motivo, siendo una visita por cualquier otra causa la que suele servir para diagnosticar la obesidad.

La patogenia exacta de la obesidad y el sobrepeso se desconocen, pero las investigaciones sugieren que se trata de un desequilibrio entre la ingestión y el gasto energético, cuyo equilibrio está controlado por diversos factores fisiológicos, metabólicos, hormonales y neurológicos. Cuando existe un exceso de energía, se acumula en el tejido adiposo. El sobrepeso comienza cuando el exceso de peso sobrepasa el valor establecido como normal para cada raza, entre un 15 y un 30%.

“La obesidad es la patología relacionada con la nutrición más frecuente en perros.”

La obesidad es una patología de muy fácil diagnóstico, ya que es aparente a simple vista. El método más utilizado en la clínica para diagnosticar la obesidad es el que se basa en la medición del índice de condición corporal (ICC), el cual se basa en una valoración visual hecha por el veterinario, con palpación del tórax, la cintura y las apófisis espinosas, para decidir la puntuación adecuada. Existen dos sistemas muy utilizados, basados en una escala de 5 o de 9 puntos. En el sistema de 5 puntos, el 3 se considera normal, el 4 sobrepeso y el 5 obesidad. En el sistema de 9 puntos, el 6 se considera ligero sobrepeso, el 7 sobrepeso considerable, el 8 obesidad y el 9 obesidad mórbida.

Son varios los factores que influyen en la aparición de la obesidad:

  • Raza. Hay varias razas con mayor predisposición a la obesidad, tales como el Beagle, el Labrador Retriever, el Golden Retriever, el Cocker Spaniel o el Basset Hound, entre otros.
  • Edad. Normalmente se da en animales en torno a los 5 – 10 años, ya que con la edad se produce un cambio de comportamiento, pasando a ser animales más tranquilos.
  • Hábitos. La vida sedentaria influye en la ganancia de peso, ya sea por falta de tiempo del propietario para proporcionar paseos adecuados y de calidad, por falta de espacio en los que desarrollar una actividad física normal, etc.
  • Castración. La supresión de los efectos metabólicos de los estrógenos y los andrógenos mediante la castración puede elevar el consumo de alimento, en cambio el requerimiento energético del animal disminuye como consecuencia de la reducción del índice metabólico y de la actividad física.
  • Enfermedades subyacentes. Ciertas enfermedades endocrinas como el hiperadrenocorticismo o el hipotiroidismo predisponen a un aumento de peso, así como afecciones que impidan realizar ejercicio, como problemas cardiovasculares, respiratorios, artrosis, etc.
  • Alimentación. Las dietas mal balanceadas pueden ocasionar un desequilibrio energético y, por tanto, sobrepeso y obesidad. Igualmente, la sobrealimentación o la tendencia del animal a manifestar una obsesión por la comida, harán que se desarrolle por sí mismo un aumento de peso.

Enfermedades asociadas con la obesidad y riesgos para la salud.

El exceso de grasa puede interferir con el funcionamiento normal de los órganos internos. La obesidad y el sobrepeso pueden implicar graves problemas de salud para el perro, reduciendo su esperanza y su calidad de vida.

“La obesidad puede reducir la esperanza y calidad de vida de nuestros perros.”

Las enfermedades asociadas con la obesidad, o que la obesidad exacerba, incluyen enfermedad cardiovascular, predisposición a la diabetes mellitus, hipertensión, hiperlipidemias, carcinoma de células transicionales de la vejiga, compromiso de la función inmune, infección cutáneas, y desórdenes ortopédicos, traumáticos o degenerativos. Además, se ha relacionado con un factor de riesgo alto para el desarrollo de colapso traqueal y parálisis laríngea, y agudiza el síndrome del perro braquicefálico.

Manejo dietético y ejercicio.

Ante los problemas de obesidad en nuestros perros, debemos implementar una dieta adecuada y eficiente para la reducción de peso. Para ello debemos pedir consejo a nuestra clínica veterinaria de confianza, que nos recomendarán usar piensos específicos de calidad destinados al control de peso. Estos deben contar con una serie de premisas básicas: baja densidad energética, una restricción moderada de la ración diaria y unas materias primas estudiadas para un menor impacto de la materia grasa sobre nuestros mejores amigos.

Sin embargo, el punto crítico radica en determinar estos valores y hasta donde se debe avanzar en la pérdida del peso. Además, es imprescindible acompañarlo de un aumento del ejercicio, que promueva el gasto energético y la pérdida de grasa.

Resulta esencial controlar sistemáticamente el peso del animal y el índice de condición corporal de los perros que son llevados a consulta para comprobar que no estén ganando más peso de lo normal, así como llevar a cabo controles en los perros que sufran cualquier enfermedad que predisponga al sobrepeso.

Si crees que tu perro tiene un problema de sobrepeso, no esperes más, acude a tu veterinario para que te asesore para remediar el problema y darle el mejor bienestar a tu compañero de vida.

 

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