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Los síntomas de un perro estresado

En la vida moderna en la que vivimos son muchos los factores que nos afectan en nuestro día a día y que a veces nos hacen estar un poco estresados, como el trabajo, los exámenes, una mudanza, los atascos, las facturas… y muchas más que seguro que a vosotros se os ocurren, ¿verdad?

A nuestros animales les pasa lo mismo, como seres vivos sintientes, ellos también están sometidos a la multitud de cambios que experimentan, así como los que nosotros les provocamos con nuestras rutinas diarias. En ocasiones, no son capaces de gestionarlo de manera adecuada, lo cual les produce un desequilibrio en su bienestar, psicológico y físico, que se manifiesta en forma de estrés.

“El estrés es un proceso natural de nuestro cuerpo que responde a nuestra necesidad de adaptarnos al entorno; pero resulta perjudicial si es muy intenso o se prolonga en el tiempo.

El estrés es un proceso natural de nuestro organismo ante la necesidad de adaptarnos al entorno y no debemos rechazarlo, ya que es una respuesta innata de nuestro cuerpo. Tanto a nivel personal como en el caso de nuestros animales, lo que tenemos que hacer es aceptarlo, entenderlo y aprender a gestionarlo

Aunque en este artículo no vamos a hablar en concreto de cómo tratar el estrés, hay una premisa básica: nunca debemos “castigar” a un perro estresado, ya que puede empeorar mucho su situación anímica. Destacar que en nuestra opinión, el castigo nunca debe ser la vía para la corrección de un comportamiento, sino entenderle y ayudarle a través del aprendizaje en positivo, lo dejamos claro por si alguien utiliza este tipo de acciones coercitivas, que habitualmente son perjudiciales, pero en este caso en particular del que hablamos, mucho más.

Al igual que las personas, los animales son individuos con su propia personalidad y expresividad, pero aunque nuestros perros pueden expresar el estrés de muchas maneras, hay unos síntomas comunes que detallamos a continuación.

9 síntomas habituales en un perro estresado

El jadeo sin razón aparente

El jadeo es una acción innata de nuestros perros para expulsar el exceso de calor tras haber corrido, estar en una zona de altas temperaturas o cualquier acción que requiera cierta actividad física. En estos casos el acto de jadeo es una respuesta natural y sana de su cuerpo.

Nos debemos alertar cuando vemos un jadeo sin motivo aparente, algo estás fallando…

Incremento de la pérdida de pelo

Mucho de nuestros perros sufren la caída de pelo con cierta frecuencia por diversas causas, como una característica habitual de la raza o, por otro lado, por una mala alimentación, pero si detectamos un aumento constante de la caída del pelo también se puede deber a un problema de ansiedad.

Excesiva salivación y lamido

La salivación y el lamido son dos factores claves para detectar si nuestro perro tiene altos niveles de estrés. Si esta acción se realiza de manera repetitiva, obsesiva y constante, debemos estar rápidos para poder ayudar a nuestro compañero.

Hiperactividad y falta de atención

La aparición del estrés reduce la capacidad de atención de nuestros perros, por lo que es normal que desatiendan nuestras órdenes o llamadas.

Aunque no debemos obviar que también cabe la posibilidad de que simplemente nuestro perro sea así. Es muy importante conocer a nuestros perros y así poder evaluar su evolución en estos aspectos clave para saber si debemos prestar atención a dicha actitud o entender que, simplemente, tiene déficit de atención.

Ladridos o aullidos frecuentes

¿Tu perro no ladra habitualmente y ha empezado a ladrar o aullar con frecuencia? Uyyy, aquí puede pasar algo.

El patrón de ladridos también es un factor a tener muy en cuenta, ya que si es una acción novedosa en su comportamiento tiene todas las papeletas de tratarse de estrés.

Rascado excesivo

Cuando nuestro perro se rasca con cierta frecuencia se puede deber a varias causas, si es en la zona de los oídos puede ser una otitis, si es en varias zonas puede ser que tenga algún tipo de parásito molesto, pero nunca debemos descartar como causa el estrés. Hay muchos perros que expresan el estrés a través de una acción de rascado compulsivo en la que, incluso, se llegan a hacer heridas graves.

Desequilibrios en el apetito

Al igual que nos sucede a las personas, el estrés afecta a nuestras rutinas alimenticias, hay gente deja de comer, incluso llegando a olvidarse de esta acción indispensable en nuestras vidas, y otros abrimos la nevera arrasando con todo lo que nos encontramos por nuestro camino: galletas, chocolate, chocolate… ahhh, y chocolate.

Pues este desequilibrio, de incremento o descenso, también es muy frecuente en animales estresados.

Cambios en la rutina de sueño

¿Tu perro se sube a la cama a altas horas de la madrugada reclamando atención de manera insistente? ¿Da mil y una vueltas para encontrar una postura cómoda para dormir?

La rutina de sueño debe ser sagrada para todos los seres vivos y si nos cuesta mucho conciliar el sueño, algo va mal… ¿Estrés? ¿Ansiedad?

Reacciones exageradas ante hechos normales

¿Tu perro antes no se asustaba con el ruido de los aviones y ahora entra en pánico? Estos cambios en las reacciones respecto a hechos que ya se consideran asimilados se puede deber a una situación de estrés de nuestros compañeros.

Estereotipia

Las estereotipias son movimientos, posturas o sonidos repetitivos sin un fin determinado. La más frecuente en perros es el acto de perseguirse la cola de manera constante para cazarla y morderla, pero también puede ser que corra por el pasillo de casa de lado a lado sin parar, ladridos constantes, movimientos de cabeza…

Si detectas una estereotipia que se repite con cierta frecuencia, no esperes, acude a tu clínica veterinaria para que te asesore un profesional, ya que puede tener diversos orígenes, uno de ellos, el estrés.

Si tu perro presenta cualquiera de estos síntomas, no dudéis en acudir a vuestro veterinario de confianza para, primero, valorar si puede venir derivado de algún problema de salud y, en caso negativo, contactar con un especialista en comportamiento canino que os ayude a trabajar con vuestro compañero de vida.